VAIVENES, en el Haika de Sodupe

A la última colección de piezas que compuse la bauticé con el nombre de Vaivenes,  al tratarse de la exposición de una serie de sentimientos materializados en forma de obras, valiéndome de la imagen de figuras icónicas –artistas y personajes del mundo del mundo de la música, el cine, la literatura y la televisión- que, bajo mi punto de vista, literal o metafóricamente, reflejaban estas emociones que pretendía transmitir.

De esta manera, mientras sacaba a la luz mis entresijos internos, de manera natural iba destilando el antídoto de mis turbulencias y decelerando la velocidad de mi centrifugado interno, como una pócima mágica diseñada minuciosamente para mí o un melódico mantra que recitar para avanzar, pasito a pasito, con él de la mano hasta el sosiego del ojo del huracán. Y funcionó.

Pero después estalló la pandemia de la covid-19 y la repercusión fue terrible, en todos los aspectos. En lo artístico nos cancelaron muestras expositivas y la totalidad de los eventos culturales. En lo vital, lo que es infinitamente más dañino: hemos tenido que pulsar el pause de la cercanía de la gente para descubrir, de la peor de las maneras, la importancia de la calidez humana en la receta de nuestra felicidad. Y así seguimos, con la imagen congelada… y el frío nos cala ya hasta los huesos.

Al fin y al cabo, todos nos hemos visto afectados por este fenómeno que, en mayor o menor grado, ha nutrido nuestra maraña interna y, con semejante lío, no resulta sencillo deshacer los nudos. Además, la gélida existencia de nuestros días sin el calor de los abrazos endurece nuestras hebras, haciéndolas menos flexibles, más rígidas y quebradizas.

Por eso me he hecho el regalo de he considerar al presente como el momento propicio para alzar a hombros a esta cuadrilla que conforma Vaivenes y colocar a sus integrantes, a modo de recordatorio, en un lugar visible que nos evoque aquello de que todo lo que sube, baja; o que siempre que se va, se vuelve… quizá no bajo la misma forma, pero también es cierto que sin cambios no es posible evolución alguna.

Encontrar la armonía el en ritmo o reconstruirme una y otra vez sin cesar en el empeño de mi propia búsqueda, son estrategias que me llevo de este aprendizaje eterno. Visitar las Encartaciones y encontrar al recién reformado Haika en Sodupe, esperándome con los brazos abiertos de par en par para acoger a mis Vaivenes, ha sido toda una suerte.

Podréis visitar esta muestra individual del 30 Septiembre al 27 de Octubre de 2020, el año que tan poca tregua nos está dando. El miércoles día 30 a las 17.30, acudiremos a este espacio para hacer las presentaciones formales de las celebrities enmarcadas a los visitantes del Haika, por supuesto cumpliendo la muletilla de moda: con todas las medidas de seguridad necesarias en estos tiempos tan delicados.

¡Ah! Se me olvidaba deciros que he convocado a dos nuevos miembros que se suman a la versión de “Vaivenes” que presenté en originalmente en el Copper Deli Museo. Por lo tanto, la cuadri podrá disfrutar de un par de nuevos compañeros que acecharán atentos desde lo alto de la barra, como si de los vigías del garito se trataran. Así que si acudís a echar un ojo a estas obras de las que os he hablado, poneos guapos, que los novatos os mirarán de arriba a abajo… ; ) ¡Espero que sean de vuestro agrado!

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